Cuatro colecciones con las que vamos a emocionarte

La mayoría sabéis que en esta casa hacemos libros con los que buscamos provocar algún tipo de reacción. A nosotros nos gusta emocionarnos cuando leemos, nos obliga a observar la realidad de otra forma. Pero lograr esto hoy no es nada fácil: ¿observar la realidad? Pero, ¿cuál de ellas? Nuestra realidad está fragmentada entre el online y el offline, no sé a vosotros pero cuando yo me paso muchas horas navegando, volver a mi realidad física me supone un esfuerzo enorme. En ella todo es más lento, los escenarios no cambian y me aburro con facilidad. En mi caso, pocas cosas han conseguido producirme tanto sosiego y placer como un buen libro. Generalmente, después de leerlo, permanece un runrún en mi cabeza durante un tiempo y esa sensación me hace percibir mejor aspectos del día a día que antes me pasaban desapercibidos. Es una sensación fabulosa, como un «clic» que hace que mi cabeza «me diga»: «¡ey, ahora sí que lo has entendido!». No importa el tema, cualquier buen escritor expresa mediante infinitos matices, lo interesante que pueden ser los aspectos más prosaicos de nuestra vida. Los libros muchas veces han hecho que descubra la verdadera naturaleza de lo que me rodea, y ese descubrimiento me ha llevado a quererla más, a disfrutarla y a valorarla, al fin y al cabo. Eso, en personalidades que tienden a la oscuridad como la mía, ¡es todo un logro!

Por eso fundé Next Door, porque en los libros están todas las respuestas. Además me propuse añadir un nuevo matiz, introducir la ciencia en los textos para que esa ligera revelación que siente el buen lector, aumentara exponencialmente. Pero ¿cómo conseguirlo? Me he pasado años leyendo libros de divulgación con los que he aprendido mucho. Algunos de ellos han logrado emocionarme, pero han sido pocos. A muchos de nosotros el simple hecho de obtener nuevos conocimientos, nos produce placer. Los datos, las comparativas, la discusión, los resultados fallidos, la vuelta a empezar en los experimentos, todos esos ires y venires, nos encantan. Sin embargo, hay otras personas a las que les interesan las conclusiones a las que va llegando la ciencia pero no quieren detenerse en tablas, fechas, gráficas o recibir una sobredosis de información recargada de terminología técnica. Para ellas hay grandes editoriales que están haciendo libros magníficos, libros con los que podrán entender muchos aspectos científicos de forma amena. Y eso es fantástico.

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Ilustración de Marco Palena

No obstante, ¿por qué no logran emocionar? Si os fijáis, no hay demasiada oferta de un tipo de libro donde conviva la comprensión, la diversión y la emoción cuando, en realidad, emocionar al lector es fácil, hay muchos elementos que nos permiten hacerlo más allá del propio texto. El papel que elegimos, las tintas, el diseño y la maquetación, la encuadernación, la elección de portada y su acabado final. Incluso el canal de distribución va a traducir esa obra, no es lo mismo descubrir un libro en las estanterías de Carrefour que en las de una tienda pequeñita en la que cada objeto está perfectamente elegido y presentado.

Para las pequeñas editoriales como la nuestra, el secreto para subsistir está ahí. Debemos conmover al lector a través de la combinación del buen hacer de todos: desde el autor hasta el distribuidor. Supervisar el proceso es realmente complicado, la cadena es larga y cuando tu equipo se compone de dos o tres personas, llevar a cabo esa labor es un reto titánico. Pero, como nos van los desafíos, en Next Door hemos optado por la creación de cuatro colecciones que nos permitan trabajar la estrategia de cada una de ellas de forma quirúrgica. Y ¿qué quiere decir esto? Pues bien, imaginad que tenéis 4 hijos, cada uno saldrá con sus particularidades, sus gustos y sus manías. Al principio los llevaréis al mismo colegio, comerán lo mismo y la ropa será parecida. Ahora imaginad que se van haciendo mayores pero les obligáis a permanecer con sus mismos hábitos y actividades. Probablemente se rebelarán, cosa que no pueden hacer los libros. Llevamos décadas sin adaptarnos a lo que nos están pidiendo los libros. Seguimos empeñados en distribuir en los canales clásicos, imprimiendo tiradas enormes que no se van a vender, tratando de competir con los contenidos digitales de libre acceso, de espaldas a las pistas que nos están enviando los más jóvenes sobre el tipo de consumo que les atrae. En definitiva, seguimos forzando a nuestros pobres libros para que permanezcan en el mismo sitio de siempre.

Un año después de crear Next Door, esta es la conclusión a la que hemos llegado. Vale, muy bien, ¿y ahora qué? Pues habrá que observar el libro desde otra perspectiva y ahí es donde encaja el concepto del traje a medida para cada una de nuestras colecciones. Lienzos y Matraces fue la colección con la que nacimos, sus libros son de gran formato, de carácter artístico donde conviven la belleza de la imagen con el texto (precio: 30 € aprox.); Ficción y Ciencia fue una colección que surgió de mi paso por CIMA LAB Diagnostics, donde descubrí el otro lado de la enfermedad, y quise que fuera la ficción la que explicara aspectos de la ciencia o la salud que la mayoría de las veces carecen del aspecto sensible (precio: 14,50 € aprox.); más tarde vino El Café Cajal, fabulosa creación de Laura Morrón que está dirigiendo con verdadera maestría, solo ella podía ser capaz de aportar esos matices tan humanos a contenidos científicos (precio: 18,50 € aprox.); y finalmente, la que para mí es la joya de la corona, en la que estoy poniendo todos los restos de mi corazón, Vidas Interrogantes, una colección que estoy segura de que os va a sorprender muchísimo, sus títulos recogerán los testimonios de personas que han pasado por distintas experiencias capaces de ofrecernos una perspectiva completamente nueva sobre distintos aspectos vitales, que además contarán con la entrevista a un experto (precio 19,50 € aprox.).

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Como veis, cada colección tiene un carácter único. Estaríamos muy chapados a la antigua si pensáramos que todos los títulos que las componen se pueden imprimir de la misma forma, con los mismos papeles, tintas y diseños. No tendría sentido distribuir en los mismos canales y mucho menos, plantear sus lanzamientos de idéntica manera. Ahora las cosas se han puesto más difíciles pero también más interesantes. Debemos espabilar y elegir los lugares donde venderlos y los canales donde darlos a conocer. Debemos buscar a sus lectores porque hace ya unos años que los consumidores no tenemos tiempo de explorar nuevos productos, ese es el drama y, al mismo tiempo, la oportunidad.

Así que, sí, nosotros estamos dispuestos a asumir el doble reto: primero vamos a encontraros y después vamos a emocionaros.