Gyotaku

Gyotakus - Fotografía: Rubén Gasalla Gyotakus – Fotografía: Rubén Gasalla

A mediados del siglo diecinueve un humilde pescador japonés capturó un pez enorme. Jamás había visto nada igual. Se imaginó a sí mismo contándoles a sus amigos su última hazaña. Pero, tristemente, también se imaginó a sus compañeros tomándole por loco. Una vez hubiera vendido el pez en la lonja, nadie creería su historia. De pronto tuvo una idea. Ni corto ni perezoso corrió a su camarote, buscó un bote de tinta y una hoja grande de papel de arroz. Impregnó el pez con el aceitoso líquido negro y lo apretó fuertemente sobre la lámina obteniendo como resultado la silueta exacta de su captura. Casi sin querer, este pescador había inventado una nueva forma de arte: el gyotaku. El arte de imprimir las siluetas de los peces. Gyotaku (魚拓) viene de la combinación de los kanjis gyo (pez) y taku (frotar).

El gyotaku se popularizó en Japón. Poco a poco se fue convirtiendo en una de esas tradiciones japonesas que tienen algo que nos fascina. Algunos pescadores empezaron a imprimir varias copias de un mismo pez, como el pintor que hace varias copias de un grabado. Otros empezaron a añadir pequeños detalles de color con acuarelas, dotando a sus gyotakus de una sorprendente expresividad. Con el tiempo, los dibujos se extendieron a los mercados y las lonjas, donde se colgaban para mostrar los precios de la mercancía. La tradición se extendió allende los mares hasta Estados Unidos y Europa. Hoy en día es especialmente popular en Hawaii.

La tradición del gyotaku ha llegado también a España, donde hay artistas que exploran nuevas posibilidades de este arte centenario. Entre ellos se encuentran los gallegos Esteban Fuentes y su sobrino Esteban Bernárdez. Además de haber estudiado la técnica, estos artistas del grabado han hallado una forma de mejorarla. En lugar de usar tinta sumi (la tinta tradicional japonesa, habitualmente hecha de mezclas de hollín y aceites) utilizan tinta de calamar. De este modo mantienen vivo el espíritu del gyotaku y al mismo tiempo permiten que el pez pueda consumirse después sin riesgo alguno. Tío y sobrino han llevado su exposición Peixes de Tinta a varias salas por toda Galicia. Han llegado a exponer en los prestigiosos Museos Científicos Coruñeses: todo aquel que visitó el Aquarium Finisterrae este verano pudo disfrutar de su obra.

¿Por qué tinta de calamar? Los dos artistas estudiaron durante un tiempo distintos pigmentos naturales y obtuvieron muy buenos resultados con la tinta de calamar. Especialmente si antes de aplicarla a los peces la majaban con un poco de sal durante unos minutos. Todo este minucioso ritual tiene su intríngulis científico. La tinta de calamar está compuesta principalmente de dos ingredientes: melanina y moco. El moco, una mezcla de glicoproteínas y agua, le da a la tinta su viscosidad característica. El tratamiento con sal destruye el moco: las proteínas se desnaturalizan, pierden su estructura y sus propiedades; y seca completamente el agua.

Preparando la tinta - Fotografía de Rubén Gasalla

Preparando la tinta – Fotografía de Rubén Gasalla

Así el artista se queda con lo que de verdad interesa. Lo que va a dar el color a sus grabados: la melanina. La melanina es un pigmento natural presente en casi todos los seres vivos. El tipo más común de melanina (eumelanina) es de color oscuro; marrón o negro, dependiendo de su estructura química. Es responsable de nuestro color de piel, nuestro color de pelo e incluso del color de nuestros ojos. Hay otros tipos de melanina como la feomelanina, rosada o rojiza dependiendo de la concentración y que da color a nuestros labios; o la neuromelanina, presente en algunas células neuronales, de la que todavía se desconoce su función.

La melanina es un polímero, como los plásticos que usamos todos los días. Una unidad que se repite cientos, miles de veces. Es un polímero natural, como el caucho, la celulosa y la seda. Como todas estas sustancias, la melanina es muy estable. Actúa casi como una pintura plástica que nos podemos comer tranquilamente, ya que podemos digerir la melanina sin problemas.

Aplicando la tinta a una castañeta - Foto: Rubén Gasalla

Aplicando la tinta a una castañeta – Foto: Rubén Gasalla

La melanina se forma en unas células especiales llamadas melanocitos por oxidación y polimerización de un aminoácido (la tirosina). Su estructura es muy compleja y no sólo fascina a los científicos. También ha enamorado al dúo creador de Peixes de Tinta. Y a los cocineros: qué sería de la gastronomía mediterránea sin el arroz negro, los spaghetti al nero di sepia o los calamares en su tinta. Todos estos platos deben su color a la tinta de calamar y, por ende, a la melanina. 

La cultura japonesa tiene algo que nos fascina, más allá del mero exotismo. Más allá de la curiosidad por lo desconocido. Más allá de la tradición. Tiene algo que te emociona. Como el gyotaku. El gyotaku es un arte, va más allá de todas estas explicaciones científicas. Los gyotakus están vivos, tienen algo. Te miran. Te emocionan.

Gyotaku finalizado - Foto: Rubén Gasalla

Gyotaku finalizado – Foto: Rubén Gasalla

Finalmente, os invito a emocionaros con algunos de los gyotakus que nos envían desde Galicia Esteban Fuentes y Esteban Bernárdez, de Peixes de Tinta. Si además tenéis tiempo, no dejéis de visitar también su canal de Youtube.

Agradecimientos

En primer lugar quisiera agradecer su invitación a participar en este proyecto a Laura Morrón y a Oihana Iturbide. Las dos sabéis la ilusión que me hace ser parte de Next Door.

Además, debo gran parte de este artículo a dos artistas, Esteban Fuentes y Esteban Bernárdez, creadores de los gyotakus, que no sólo han cedido algunas fotografías de manera totalmente altruista, sino que además han contestado amablemente a todas las preguntas que me surgieron sobre este arte.

Muchas gracias también a los periodistas de La Voz de Galicia: a Rubén Gasalla, por prestarme amablemente algunas de sus fotos; y a Alba Deus, por enviarme los contactos que necesitaba para poder llevar a cabo las entrevistas.

Finalmente, muchas gracias a Juanjo, a mi madre y a mi hermano, por ayudar a que este artículo sea mucho mejor de lo que era cuando terminé el primer borrador.

Referencias

Alba Deus, Rubén Gasalla, «Pintura natural, el arte del gyotaku»La Voz de Galicia, 11 de agosto de 2015.

K. Erika Dodge y otros, «Gyotaku: The ancient Japanese art of printing fish», TedEd, 30 de mayo de 2013.