Una edición sólo apta para sibaritas

Acabo de volver de Madrid y debo deciros que la búsqueda de espacio para la presentación del libro ha sido una maldita odisea. En la capital han abierto un montonal de lugares absolutamente increíbles para presentar productos. Increíbles por lo bonitos y lo carísimos que son… ¿Es que acaso no hay otros clientes al margen de las monstruosas multinacionales? ¿Quién puede pagar 2500€ por alquilar un espacio para 4 horas? ¿Nos hemos vuelto locos?

Ahí está el primer problema a la hora de hacer un libro de la calidad del nuestro, que hay que presentarlo en un lugar “con cara y ojos”. The Art of transforming Science, es un libro que nos ha llevado cuatro años hacerlo. Dos invertidos en la búsqueda y clasificación de los dibujos que componen la colección de Salvador Gil Vernet, uno en la elaboración de la estructura, elección de estilo y búsqueda de sentido narrativo, y otro más en la dirección de arte, maquetación y, finalmente, impresión.

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Evidentemente, para hacer rentable un producto de estas características tendríamos que venderlo a, exactamente, 122€. Pero, seamos francos, ¿quién se gasta ese pastizal en un libro en este país? ¡Que hay que ahorrar para el iPhone, por favor! Entonces lo sacamos a 54,5€ que seguro que lo petamos ¿eh, Oihana?

Veamos, el libro tiene 168 páginas, está hecho con un papel exquisito (y no es amor de madre, lo juro), se trata de un Munken Pure de 130 g ¿Y qué tipografía usamos? Pues como tiene que estar a la altura, vamos a elegir… ¡la Normetica! Y… ¡la Bembo! Vamos, que cuestan, nada más y nada menos, que … (otro día os lo digo). Sigamos: la impresión debe ser a todo color, se trata de mostrar el trabajo de los mejores dibujantes de anatomía del siglo pasado y hay que conseguir que el efecto sea el mismo que producen la láminas originales. Y eso lo logramos gracias a una actitud generosa respecto a las tintas y, por supuesto, a la textura y el color ahuesado del Munken. En portada queremos que el resultado sea distinto, de la misma calidad pero estéticamente diferente, para ello pondremos una tinta más, un Pantone metalizado C. Y, finalmente, el formato… ¿por qué optar por un formato clásico con el que aprovechemos mejor los pliegos originales del papel? No, mejor elijamos un formato poco habitual y que salga un poco más caro, un… por ejemplo… 300 x 320 mm.

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Pensaréis que somos unos negados en esto de los negocios, ¿verdad? Bueno, pues, quién sabe, eso lo dirá el tiempo. Nuestro sentido del trabajo nos lo da la calidad de aquello que hacemos. Si un autor nos viene con un contenido de la categoría de la obra del Dr. J.M. Gil-Vernet Sedó, no podemos hacer otra cosa que proponer un continente que esté al mismo nivel. Para un contenido de calidad, una forma de calidad. Yo no tuve ninguna duda, sabía que iba a ser duro, que los costes directos que habría que aplicar al libro iban a dispararse y que había que estar preparado para aguantar largos meses –y años– hasta hacerlo rentable. ¿Estaba dispuesta a apostar por semejante locura? Pues a la vista está que sí.

No siempre se presenta una oportunidad así y, tener el privilegio de contar un trocito de la historia de la medicina de nuestro país, ha sido absolutamente enriquecedor, lo que viene a ser ¡la leche de chulo! Ahora me toca darle caña a la promoción del libro y, por supuesto, seguiré haciéndolo con medios de la misma calidad. Pero, no pagaré 2500€ por el alquiler de un espacio. No, señor.

Si pinchas aquí es que he logrado despertar tu lado más sibarita. ¡Gracias mil!

Oihana Iturbide