«Quien más provecho saca de mi divulgación soy yo»

Cuando Oihana me pidió que compartiese con vosotros lo que significa para mí la divulgación pensé que me resultaría más sencillo. He buscado las palabras que pudieran transmitiros como me siento cuando divulgo pero son demasiadas y se agolpan unas con otras, reticentes a construir un discurso.

Sobre la mesa veo el aprendizaje que supone la elaboración de un material divulgativo, la emoción que me embarga cada vez que publico una entrada y los nervios que siento mientras espero vuestra reacción. En un rincón se esconden la vergüenza que tengo al escuchar mi voz y la inseguridad ante una charla. El miedo a equivocarme está bien visible, así como la frustración por no poder divulgar todo el tiempo que desearía. A su lado, resplandecientes, se encuentran la felicidad que me produce leer vuestros comentarios y la suerte que tengo de contar con vuestro cariño. Esparcidas por todas partes, repetidas, cubriendo y acompañando a las demás, están el amor que siento por las personas que he conocido gracias a la divulgación y la gratitud que os debo por haber cambiado mi mundo.

Laura Morrón, haciéndose pasar por la mujer de Ludwig E. Boltzmann.

Fotografía: Xurxo Mariño

Empezar a divulgar es lo mejor que me ha ocurrido en la vida. En un principio creía que me gustaba porque era una forma de ayudar a los demás. Creía que podía aportar mi granito de arena en el incremento de la cultura científica de la sociedad y mejorar su kit de supervivencia. Sin embargo, con el tiempo, me he dado cuenta de que mi contribución a nivel global es insignificante, de que si sigo divulgando es por la satisfacción personal que obtengo al hacerlo. Quien más provecho saca de mi divulgación soy yo.

En primer lugar, ha conseguido que volviese a enamorarme de la ciencia, que recuperase la ilusión que sentía antes de iniciar la carrera. Recuerdo mirar las fotografías de Madame Curie en su laboratorio, leer sus biografías y desear dedicar mi vida a la investigación. Después de licenciarme, mi motivación ya no era la misma y la ciencia pasó a ocupar el plano laboral. Pero la divulgación, no sólo me ha devuelto mi interés por la ciencia, sino también mi pasión por la redacción. Cuando ni siquiera sabía qué era la física, cuando escuchaba las canciones de Parchís (todos hemos tenido un pasado), quería ser escritora. Disfrutaba redactando y pintando mis propios cuentos y poesías, inventando historias. Gracias a la divulgación he recuperado dos de las facetas de mi vida que más significaban para mí.

También he tenido la suerte de iniciarme en el terreno de los podcasts de la mano de los mejores. Si llegan a proponérmelo otros hubiera dicho que no porque no me gusta mi voz. Pero, como comprenderéis, la ilusión de participar en sus programas superaba cualquier reparo. Soy consciente de que me queda mucho por mejorar en este campo y estoy esforzándome en este sentido.

Ya hace más de tres años que divulgo y, gracias a lo que me ofrece, a vuestra respuesta, se ha convertido en una necesidad. Por este motivo sigo aquí y seguiré aquí mientras me sea posible. Por desgracia, no todo es de color de rosa y la divulgación requiere una dedicación de la que no siempre dispongo. Divulgar no me da de comer y no puedo destinarle todo el tiempo que me gustaría.

No sé cuánto tiempo seguiré divulgando, sólo sé que gracias a vuestro apoyo y vuestro reconocimiento, soy inmensamente feliz mientras lo hago.