La corteza que no vemos

Si pintamos un árbol, si paseamos por un bosque, si miramos las ramas moverse con el viento o si quemamos troncos en una chimenea, es muy probable que no nos fijemos en la corteza de ese árbol, de esas ramas o de esos troncos. Puede que de jóvenes utilizáramos la corteza de los árboles como lugar especial para dejar constancia de nuestro primer amor o una promesa eterna, pero desde entonces no le hemos prestado más atención. Al fin y al cabo, la corteza es la superficie y, lo importante ¿no es el interior?

Cedric Pollet, fotógrafo botánico, creía que sí, que lo más importante de los árboles estaba en lo que no se veía. Hasta que un día, observando unos robles, descubrió las inmensas y desconocidas posibilidades que escondía su corteza. Desde entonces se ha dedicado a fotografiar árboles y sus cortezas con el objetivo de que nosotros aprendamos a verlos.

“Para conseguir el interés de la gente, pensé que era importante encontrar la manera de sorprenderlos y provocar curiosidad, tratando la corteza de una manera totalmente nueva que a la vez fuera estética y lúdica.” 

Sus fotos son impresionantes y, desde luego, consiguen que, a partir de ahora, observemos con mucha más atención los árboles de nuestro entorno.

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Eucaliptus arcoiris. Filipinas.

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Manzanita crece en la región de San Luis Obispo en California. La corteza comienza a pelarse a principios del verano.

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Palmera Pachypodia. Original de Madagascar

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Ceiba speciosa. Típica de los bosques tropicales de Sudamérica.

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Madroño de hoja perenne. Norteamérica.

Más fotografías y el trabajo de Cedric Pollet en su web.